¿Por qué este blog?
Siempre me digo que voy a anotar los libros que leo y nunca lo hago. Hasta ahora.
Todo empezó con una maratón de novelas policiales, me prestaron unas siete u ocho y las leí de un tirón. Conforme las leía publicaba un pequeño comentario. Luego se me ocurrió que podía mantener este ritmo y formato y aquí estoy.
Lo que ofrezco son pequeños apuntes que me remitan al texto que leí y, la mayoría de las veces, disfruté. No deben tomarse como crítica literaria ni nada de eso. Todas las entradas serán breves e irán matizadas de imágenes de personas leyendo.
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¿Cómo hago para leer tanto?
Esta es la pregunta que me hacen todos. Y no sé qué responder. Yo leo siempre. Todo el tiempo. Estoy en la parada del colectivo y leo. Voy al banco ¿hay cola?: leo. Leo a la ida y a la vuelta al trabajo, aunque viaje parada. Leo antes de dormir y cuando me despierto en la noche. Leo mientras espero que hierva el agua de los fideos.
Y no pierdo el hilo del texto, ni noción de lo que pasa a mi alrededor.
Es cierto que hay libros que atrapan más que otros, en los que me sumerjo, con los que sueño. Pero esos son los de más fácil lectura ¿no? El desafío está en los que no me gustan, ahí se complica. O con los vendedores ambulantes. Esos también me arrancan del mundo literario en el que voy viajando y me cuesta volver. No me pasa, en cambio, con los chicos, que pueden estar a mil a mi alrededor y yo entrar y salir de la lectura varias veces para separarlos, hablarles, atenderlos…
Cosa rara esto de los vendedores ambulantes.
