Lo recibí en Navidad y decidí estrenarlo con lo que resta de Millenium (La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire). Me gustó, muchos le dan con un caño pero a mí me gustó. Es cierto que hay descripciones y explicaciones larguísimas, pero no me molestaron ni me dio por saltarlas. Me sigue gustando Lisbeth.
Fue una lectura compartida con Houellebecq, porque no me animo a sacar el itouch en el colectivo para leer… Un punto más para el libro: nadie te lo manotea.
